Parto de Ingrid

Hola hermosas, esto no es un relato formal. Pero es, o intento que sea, un pequeño resumen de lo que vivimos cuando nació Ingrid. Quizás en unos meses me vea más inspirada. Por motivos familiares me he bloqueado un poco mentalmente y no me sale con el tono literario que a mi más me gusta. Y como temo olvidar cosas, deseo palpar ya lo que

sentí y compartirlo con vosotras. Nosotras las marcadas, las locas, las cesareadas, las incomprendidas y yo una de ellas, con orgullo caí muy bajo para luego subir. Pero subir a lo que nos corresponde, ni más alto ni más bajo. Y así, sin un puto duro, decidimos parir en casa.

Miguel

Miguel nació en La Paz hace casi 5 años. Y lo recuerdo como la guerra. Me robaron el corazón porque me sacaron el corazón. Mi mayor, mi pequeño, mi niño. Lloré mucho muchas veces y casi dos años después me di permiso para hacerlo sin vergüenza. http://www.elpartoesnuestro.es/relatos/ojala-mi-inne-cesarea-en-la-paz

Inés

Sólo sabía que podía parir por la vagina después de la cesárea. Y con esa carta comodín superé la del niño muerto. Además, tuve suerte y me tocaron algunas cartas buenas pese a jugar contra el gigante Puerta de Hierro. Gine paciente, crack del fórceps, propess de marca y un bote de pastillas de placebo con los principios activos de acupuntura y mantras.

Ingrid

Así, de la noche a la mañana lo decidimos. En la semana 32 de embarazo. Él, mi alma gemela, mi amor, me animó a hacerlo. Ya teníamos decidido ir a Torrejón, pero cambiamos de idea. La familia  no nuclear lo aceptó pero no lo apoyó. Aprendí que ante todo los hacíamos por nosotros y nuestros hijos. Los demás y sus opiniones quedaban fuera.

A mi hijo el mayor se lo he dicho y con tanto gusto lo ha absorbido o aprendido que me pregunta con respuesta incluida ¿A qué conmigo los médicos te metieron mucha prisa para que naciera, con Inés un poco menos y con Ingrid aprendiste a parir? ¿A que te  enseñé que los bebés nacen cuando quieren?

Aún guardo la placenta de Ingrid. Congelada. Quiero enterrarla pero no sé donde. Una de mis matronas, Cris, me preparó un poquito con batido. Tenía tanta acidez aún, que sólo tome tres tragos. Al día siguiente me hice otro batido y ese ya entró entero. No sin cierto reparo. Pero oye, si es bueno para las defensas, pues bienvenido sea.

Fui a pocas clases de preparación. Me pillaron ya panzona, en verano y lejos. Todas las que íbamos ya habían parido menos yo, mamá elefanta de 41 + 1 por eg (42 + 1 por fur).

Fui a monitores y después a ver a la sabia Pepa. Haz el nido, el amor, termina tareas pendientes, elige una fecha, ponte una fecha límite, habla con Ingrid, nada. Le expliqué mi miedo a otra inducción por el dolor que causaban esas contracciones y me dijo algo que nunca olvidaré y que a mi me sirvió: Eva, parir sin inducción también duele ¿Eh?. Pues hasta ese momento no pensé que pudiera ser así. Que porque des a luz en casa no significa que el niño salga solo. Hay que currárselo.

Todo menos nadar lo hice al día siguiente y a las seis de la tarde empezó a caer el tapón. Hasta le hice una foto como en la primera comunión. A las 8 empezaron los dolorcillos. No pasaba cuarto de hora sin al menos uno o dos. Y dormí con dolor pero con satisfacción.

Aunque me despertaban las contracciones me gustaba sentirlas. Como cuando tu bebé te despierta para que le des teta pero aunque estés derrengada le miras a los ojos y te embobas del todo de amor. Así me sentía. Ingrid llamaba a las puertas de mi corazón y yo se las abría poquito a poco.

A las 5 de la mañana llamé a la sabia Pepa. Voy cuando me digas. No, aún no. Esperaré un poco.

A las 11 de la mañana les pasé un registro de las contracciones por whasap. Un auténtico caos. No vengáis aún que estáis lejos y venir “pa na” es tontería.

Miguel e Inés se fueron con su papá a casa de los abuelos en el Escorial y me convertí en elefanta solitaria feliz con mi aislamiento.

Ducha de agua casi hirviendo y embadurne de cremas. Y Frank de la Jungla me distrae. Y papá me llama. Que voy bieeeeen, no para y estoy feliz y de momento parece fácil.

Llega sobre la comida y me meto entre pecho, Ingrid y espalda un plato industrial de espaguetis con salchichas. Que me saben a gloria.

Y más contracciones. Y qué no, que mejor aún no vengáis. Y se distancian pero me da igual porque no sé si son pródromos o qué carajo son.

La merienda bocata de jamón serrano y mucho acuarius.

Sobre las ocho de la tarde la niña del exorcista resucita. De mi boca salen muuuuchas palabrotas. Frank de la jungla me inspira y le supero.

Me da pena porque el día 20 se agota y me gustaba esa fecha. Aún quedan casi 4 horas me dice mi chico. Jaja, no creo, y mi cabeza de avestruz debajo de los cojines.

Y a más, cada 2,3,5,6,8,7, caos. No aún no. Mira que si estoy de tres cm… Ducha hirviente y me relajo pero casi nada. Las 22h y ya no puedo estar sentada y me siento mojada constantemente pero no empapada. Abro la ventana de la habitación y entra el frescor de la lluvia del día anterior. Grito a los muertos  del  Valle de los Caídos

que tengo de testigos. Jodeeeeeeeer, Ostiaaaaa, ostraaaaaaa,madreeeeeee, dueleeeeeee, Pedroooooooooo.

Cariño, no te asustes es que te tengo delante y no sé a quién invocar. No te preocupes amor. Así no llego a Torrejón ni de coña. Yo no me subo a un coche, ¿Eh?.

A los diez minutos… Así tampoco llego a Puerta  de Hierro ¿Eh?. Y del Escorial pasooooo, jodeeeeeeer!

Llamalaaaaaas por Dios, llámalas, joder cómo duele. Duele mucho. Duele que te cagas.

Llegaron a las 23:35 y con mucho esfuerzo dejé que me hicieran un tacto. Estaba de 9cm!. Los latidos genial. Y yo como una regadera.

Veeees para que me haces tumbarme ahora no me puedo levantaaaaar.

Plof, lo que quedaba de bolsa se rompió. Dameeeee algo Pepaaaa, dame algo!!!! (parecía una yonqui literal). Dueleeee mucho. No podía ni llorar. Ya lo sé cariño. Todos tan tranquilos menos yo.

Buscaba apoyo, algo, no sé, que se acabara el dolor. Sin rumbo, de pie, a los pies de nuestra cama, en la que hicimos a nuestros tres hijos, Cris se acercó a mi y pegó su frente a la mía y yo la abracé y la acaricié la espalda. Puedo empujar? Claro -Ya ves – pidiendo permiso. Aunque más que eso, necesitaba que me acompañasen y

comprendieran. Me hago caca. Pues vamos al váter- suelta Pepa todo serena -Y le suelto – no te he dicho que no me puedo sentaaaaar!!!

Pues hazlo aquí.

Vale.

Noto como una pelotita que crece y crece y escuece. Suave, suave me dice Cris. Campeona. qué bien lo haces. Paro apenas dos minutos para coger aire. Como para bucear. Parezco una yegua, una osa, una leona, me veo gigante.

Ingrid sale blanquita, rosita, sigo de pie y no me siento hasta que no sale la placenta inmediatamente después. Había oído tantas historias sobre placentas con dificultad para alumbrarse, que no quise descansar hasta estar tranquila en ese sentido.

Mi chiquitina de 3700 gramos y 52,5cm humedita me mira y mira tooodo a su alrededor. Cesa el ruido, el dolor, la agitación. Somos ella y yo.

Las chicas nos besan. Pedro llora de la emoción. Yo sonrío como Buda por segunda vez en mi vida. Ha dolido mucho – repito. Esta vez sin alaridos ni palabrotas. Me acuerdo de Miguel y comprendo que lo que me ha dolido es el recuerdo de su noparto.

Le doy teta y elefantita me hace aún más feliz. Y duerme. Me miman porque tengo frío y me ducho y mi vagina intacta y me arropan con mantas y con palabras. Qué guapa estás, qué guapos estáis. Ahora a descansar.

A las 23:50-51 del 20 de julio de 2014 nació Ingrid la bella.

Gracias a mi marido por ser una persona excepcional, un padrazo y mi alma gemela.

A mis hijos Miguel e Inés por enseñarnos tanto todos los días.

A Cris y Pepa por acompañarme con ternura, comprensión y paciencia y por cambiar el mundo con amor.

Al destino porque hizo que nos cruzásemos en el camino con Paula. A Paula.

A Bego y su familia por vuestra amistad. Y generosidad.

A tod@s los que nos apoyasteis directa o indirectamente con la financiación del parto en casa ( aún queda un poquito).

A mis oriunditas queridas. Isabel, Maribel, Tamara, Mireia, Patricia, Yoli, Alba, Catrina, Elena, Jenny, Irene, Monica. Espero no olvidar ninguna…

A todas las que desde AC y EPEN habéis influido en nuestra familia escuchándonos o trasmitiendo vuestras experiencias. Buenas y no tan buenas porque de todo se aprende.

A los profesionales de por aquí por vuestro desinteresado asesoramiento. Por vuestro tiempo en darnos respuestas.

A Mónica y su estrella Adriana que siempre iluminará en el camino a Ingrid con su preciosa luz.

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