Nacer con el alma…

Mi pequeña Lara nació el día 24 de junio, ella lo eligió así, esperó la llegada de la misteriosa noche de San Juan para asomar su cabecita.
No hubo palabras extrañas… Nuestra cachorra nació en casa, en nuestra guarida y fue algo mágico, espontáneo y hermoso. Cada palabra, cada gesto, cada olor y cada sensación hicieron que descubriera mi alma, mi instinto, mi amor… Nos asomaron las dudas con lo que tu querías, pero decimos esperar, agotando hasta el último instante para conseguir que el parto fuera sólo nuestro. Parí en dos horas con el poder de mujer, de loba y de madre. Sentí salir su cabecita, su cuerpo, note el latido del cordón, el pulso de la placenta entre mis piernas y lloré con el primer contacto sobre mi piel. Me sentí feliz, plena…
Gracias a Inés mi primera cachorra, por el vínculo que tenemos y por enseñarme a creer que todavía podía ser más perfecto…
Gracias a ti, Luismi, por cada mirada, por ser mi compañero, mi amor y mi vida…
Gracias a Génesis, en especial a Jero y a Pepa, mis comadronas, por saber estar sin estar, por la tranquilidad, la sabiduría y la confianza…
Y… Gracias a ti, Lara, mi bebe, por elegir nacer así, por elegirme madre y por estar aquí unida para siempre a mi cuerpo y a mi alma…

María, Luismi, Inés y Lara

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